Tras la prueba de rendimiento en la que poníamos a ambos dispositivos para valorar los tiempos de arranque, muchos nos pedíais pruebas mas concretas al entender que el arranque era algo que a fin de cuentas solo ocurría muy de vez en cuando y por tanto no era significativo para medir el rendimiento real.

Lo cierto es que esto es una verdad a medias ya que en segun que casos los arranques son mucho mas comunes de lo que podríamos imaginar (un servidor es raro que pase 2 semanas sin algun reinicio) y por otro lado los tiempos de arranque son una buena forma de medir el rendimiento en situaciones similares ya que ambos modelos realizan los mismos procesos (o muy similares) a la hora de cargar, de forma que presumiblemente un reloj mas rapido tambien arrancara de forma mucho mas rapido.

Lo cierto ademas es que el Apple Watch, por como tiene estructurado el menu de aplicaciones y al tener la pantalla tan pequeña, es complicado poder diseñar un juego de pruebas que permita con ciertas garantías ofrecer las mismas acciones y en el mismo orden a distintos dispositivos como seguro que habréis visto en teléfonos moviles, donde es habitual ordenar X aplicaciones en la pantalla e ir ejecutando una despues de otra en 2 vueltas (una primera carga y otra con las apps en memoria) para poder ver como se comportan ambos dispositivos.

Por fuerte con watchOS 3 tenemos en los watchfaces modulares un aliado perfecto para hacer algo parecido, ya que ahi si podemos poner ciertas apps en ciertos lugares concretos e ir realizando la batería de pruebas de una forma coherente. Dicho y hecho hemos llevado a cabo e experimento con un resultado muy satisfactorio que remarca las diferencias de tiempo obtenidas en las pruebas de arranque.

Como se puede ver se confirma que el Apple Watch Series 2 es entre un 20 y un 30% mas rápido que el primer modelo, dando por buenos los datos de Apple en este aspecto.